Es una festividad tradicional que entrelaza la devoción religiosa con la cultura y la identidad rural del Departamento San Jerónimo.
La jornada incluye ceremonias litúrgicas por la mañana y, al mediodía, un gran almuerzo criollo o feria de platos organizada por las comisiones parroquiales.
Hacia la tarde, el festejo se transforma en un festival popular con espectáculos de música en vivo, danzas folclóricas, artesanos locales y un sector de juegos para niños.
